domingo, 20 de marzo de 2016

Así se formarán los seminaristas de Francisco

Así se formarán los seminaristas de Francisco

Se plantea retrasar la edad mínima para recibir la ordenación, de los 23 a los 25 años

Alfa y Omega, 18 de marzo de 2016 a las 08:41
En Roma ya se estudian propuestas como las de los convictorios de Valencia, Getafe o Toledo, que permiten a los sacerdotes recién ordenados vivir juntos para propiciar la comunión fraterna
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Seminaristas españoles

(José Antonio Méndez, Alfa y Omega).- Un documento que prepara la Santa Sede, al que ha tenido acceso Alfa y Omega, recoge iniciativas que llevan años aplicándose en España. Entre otras novedades, se propone «un trabajo sistemático» en el ámbito psicológico, educar los sentimientos, y crear redes internacionales de seminarios. Ni con dispensa podrán ser ordenados los menores de 25

Casi tres años lleva la Santa Sede trabajando en la redacción de la nueva Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, el documento marco que va a fijar la formación que recibirán los seminaristas de todo el mundo en las próximas décadas.

El documento, que están estudiando las conferencias episcopales de todo el mundo y a cuyo borrador ha tenido acceso Alfa y Omega, se fija como objetivo que los seminarios sean escuelas de formación integral, donde los jóvenes «se configuren con Cristo» como «discípulos», al tiempo que «puedan conocer, detectar y trabajar de forma sistemática», en los años de formación, las «carencias y defectos» derivadas de su «situación familiar, social y cultural», para trabajarlos con ayuda psicológica y espiritual.

La nueva Ratio recoge experiencias que llevan años aplicándose en España con la intención de ayudar a los jóvenes a superar sus «cada vez más frecuentes carencias de formación humanística» y la inmadurez humana y afectiva con que llegan al seminario.

27 años, como mínimo habitual

Como informó en exclusiva Alfa y Omega la semana pasada, la Santa Sede se plantea retrasar dos años la edad mínima para recibir la ordenación sacerdotal, de los 23 a los 25 años. Ordinariamente, la Iglesia exige ya que los seminaristas tengan al menos 25 años para ser ordenados sacerdotes, aunque contempla la posibilidad de que jóvenes de 23 y 24 años puedan ordenarse con una dispensa especial de su obispo. Ahora, la nueva Ratio propone subir dos años tanto la edad mínima con dispensa (que pasaría de los 23 a los 25 años), como la edad mínima de ordenación habitual, que se incrementaría desde los 25 a los 27 años.


Otra de las novedades de la Ratio está en la exigencia de un curso propedéutico obligatorio en todos los seminarios del mundo, «no inferior a un año y no superior a dos», como los introductorios que se proponen hoy en España. A lo largo de ese curso, se reforzará la dimensión espiritual del joven y se le educará «en el uso de las reglas del discernimiento vocacional» que le conduzcan a «una decisión más libre para continuar la formación sacerdotal o elegir otro camino».

Psicólogos desde el principio

La nueva Ratio propone también que los formadores y directores espirituales cuenten con el trabajo de psicólogos ya desde esta etapa, para que el candidato pueda «identificar y aceptar sus propias virtudes y defectos, que serán objeto de un trabajo sistemático durante las siguientes etapas», así como propiciar «un análisis de la realidad familiar y social de la que proceden los seminaristas» para adquirir una visión de «crítica constructiva» de su propia vida. Se incluirá también una educación en «hábitos relacionados con el cuidado de la salud física y psíquica: deporte, alimentación, higiene, manejo de los sentimientos y de la sexualidad...». Estas pruebas psicológicas serán también de ayuda a los rectores para valorar la idoneidad de esa persona para continuar el proceso formativo.

Cuidado con las vocaciones adultas

La cada vez más frecuente llegada de adultos a los seminarios también se contempla en la nueva Ratio. Como explica Santiago Bohigues, secretario de la Comisión de Clero de la Conferencia Episcopal, «cada vez hay seminaristas de más edad, que se rinden a la vocación tras terminar la carrera, empezar a trabajar y ver que no pueden acallar la llamada de Dios. Esto es una riqueza, pero también un reto, porque son personas hechas, con hábitos más acendrados y una visión de sí mismos que, si no responde a la realidad, cuesta más reconducir». Por eso, la Ratio plantea un No rotundo a cualquier tendencia a «disminuir las exigencias» de la formación humana, espiritual, psicológica y afectiva de los seminaristas solo por ser adultos, pues considera «fundamental garantizar el adecuado acompañamiento vocacional» de quienes tienen más edad.

Unidad con los religiosos

La Santa Sede también estudia pedir que cada conferencia episcopal elabore una Ratio nacional, como la que existe ya en España y que, según confirman desde la CEE a Alfa y Omega, «actualmente se está revisando y actualizando». Ese documento debe garantizar la unidad de criterios en cada país, que se ofrezca «la mejor oferta formativa posible tanto en los seminarios numéricamente relevantes como en los de menor tamaño», y un trabajo «en comunión» con las casas de formación de religiosos.

Asimismo, la nueva Ratio «globalizará» la formación de los seminaristas -al pedir la creación de organizaciones nacionales e internacionales de seminarios que trabajen por áreas geográficas según necesidades comunes-, pero sin perder de vista lo local. De hecho, solicitará que cada seminario elabore un proyecto formativo propio, «teniendo en cuenta el plano pastoral de la diócesis, su tradición formativa y las características culturales» de la sociedad.

Formación continua y fraterna

La nueva Ratio también incide en la formación continua tras los años del seminario, e incluye un anexo sobre la fraternidad, para evitar el aislamiento de los sacerdotes. En Roma ya se estudian propuestas como las de los convictorios de Valencia, Getafe o Toledo, que permiten a los sacerdotes recién ordenados vivir juntos para propiciar la comunión fraterna. Todo, para preparar, ya desde el seminario, a «sacerdotes maduros» y dispuestos a servir a Dios y a la Iglesia.


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viernes, 4 de marzo de 2016

Libros electrónicos para descargar

Libros electrónicos para descargar
ÚLTIMAS NOTICIAS16 de Abril de 2015

Relación completa de los libros electrónicos gratuitos publicados por la Oficina de Información del Opus Dei, con los enlaces de descarga.
Relación completa de los libros electrónicos gratuitos preparados por la Oficina de Información del Opus Dei

A continuación figura una lista, por orden alfabético de títulos, de los libros publicados por la Oficina de Información del Opus Dei, con los enlaces para descargarlos desde las tiendas más conocidas (iTunes, Amazon Kindle, Google Play Books) o desde nuestra página web. En todos los casos las descargas son gratuitas. Si necesita ayuda acerca de los diferentes formatos o dispositivos con los que se pueden leer los libros, le recomendamos que visite nuestra Guía de libros electrónicos.

50 preguntas sobre Jesús


Preguntas sobre Jesucristo y la Iglesia, contestadas por expertos de la Universidad de Navarra. El editor de la obra, Juan Chapa, ofrece en la "Presentación" las claves del interés que despierta la figura de Jesucristo. El libro en papel ha sido editado por Ediciones Rialp.
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Beatificación de Álvaro del Portillo


Madrid, 27 de septiembre de 2014. El libro contiene un perfil biográfico, el programa de actos, informaciones útiles para los asistentes, lugares de Madrid relacionados con el nuevo beato, algunos textos de su predicación y un breve devocionario.
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Carta Pastoral del 2 de octubre de 2011


Carta Pastoral del Prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, sobre la formación para la nueva evangelización.
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Carta Pastoral del Prelado del Opus Dei sobre el año de la fe


Carta de Mons. Javier Echevarría de 29-9-2012 al comenzar el año de la fe. El Prelado del Opus Dei señala la necesidad de una nueva evangelización, así como la exigencia de conocer y profesar la propia fe, uniéndose a Cristo por la oración.
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Carta Pastoral del Prelado del Opus Dei con motivo del Jubileo de la Misericordia


Carta de Mons. Javier Echevarría de 4-11-2015, como preparación del Año Santo de la Misercordia convocado por el Papa Fransico: «Agradezcamos al Santo Padre, con hechos y con oración, la convocatoria de este jubileo especial, verdadero tiempo de gracia para la Iglesia y para el mundo».
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Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio


Con motivo del Año de la fe, ofrecemos una edición electrónica de este texto, ya que "el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica".
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Catequesis sobre la familia


Este volumen recoge la catequesis que el Papa Francisco ha desarrollado desde diciembre de 2014 hasta septiembre de 2015 en las audiencias generales y que está dedicada a la familia, en preparación del sínodo ordinario sobre la familia.
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Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia


El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia está elaborado, por encargo del Santo Padre Juan Pablo II, por el Pontificio Consejo Justicia y Paz. El documento se pone a disposición de todos aquellos que buscan orientaciones concretas para promover el bien común de la sociedad, ya sean católicos, los demás cristianos y todas las personas de buena voluntad.
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Concilio Vaticano II - Documentos completos


Con motivo del Año de la fe, que comienza al cumplirse los 50 años del inicio del Concilio Vaticano II, la Oficina de Información del Opus Dei ha preparado una edición electrónica con todos los documentos conciliares.
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Creo, creemos


Comentarios sobre los artículos del Credo. Al terminar el año de la fe, ofrecemos en un solo documento estos comentarios del Prelado del Opus Dei, que, siguiendo el magisterio de Benedicto XVI y del Santo Padre Francisco, y aplicando esas enseñanzas a las circunstancias de la vida ordinaria, ofrece una pauta para meditar con frecuencia sobre estas verdades básicas de la fe católica.
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Devocionario móvil


El devocionario móvil contiene una breve selección de oraciones y devociones cristianas, y algunas fórmulas doctrinales del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
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El Papa Francisco en Brasil


Intervenciones del Papa Francisco en su viaje Apostólico a Río de Janeiro (Brasil), con ocasión de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (22-28 julio 2013).
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El Papa Francisco en Cuba y Estados Unidos


Textos completos de todas las intervenciones del Papa Francisco en su viaje Apostólico a Cuba y Estados Unidos (19-28 septiembre 2015).
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El Papa Francisco en Ecuador, Bolivia y Paraguay


Textos completos de todas las intervenciones del Papa Francisco en su viaje Apostólico a Ecuador, Bolivia y Paraguay (5-13 julio 2015).
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El Papa Francisco en Kenia, Uganda y República Centroafricana


Todas las intervenciones del Papa Francisco en su Visita Pastoral a tres países de África del 25 al 30 de noviembre de 2015.
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El Papa Francisco en México


Todas las intervenciones del Papa Francisco en su Viaje Apostólico a México, del 12 al 18 de febrero de 2016, con escala en La Habana (Cuba) para el encuentro con S. S. Kiril, Patriarca de Moscú.
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Encíclica Laudato si'


Encíclica del Papa Francisco, Laudato si', sobre el cuidado de la casa común, del 24 de mayo de 2015, solemnidad de Pentecostés.
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Encíclica Lumen Fidei


Primera encíclica del Papa Francisco, Lumen Fidei, sobre la fe. Preparada por su antecesor Benedicto XVI, para el Año de la fe.
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Encíclicas de Benedicto XVI


Deus Caritas est - Spe Salvi - Caritas in Veritate. Para agradecer la riqueza y fecundidad del magisterio de Benedicto XVI, la Oficina de Información del Opus Dei ha preparado una edición electrónica con sus encíclicas.
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Evangelii Gaudium


Exhortación Apostólica "La alegría del Evangelio" del Papa Francisco. "La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús". Así empieza la Exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" (24-XI-2013) en la que el Papa Francisco recoge la riqueza de los trabajos del Sínodo dedicado a "La nueva evangelización para la transmisión de la fe".
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Fe y razón según Benedicto XVI


Seis textos fundamentales. En esta ocasión, presentamos un nuevo libro electrónico de descarga gratuita con varias intervenciones fundamentales de Benedicto XVI sobre las relaciones entre la fe y la razón.
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Homilías de Epifanía


Homilías de la Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, pronunciadas por el Santo Padre Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro, en los años 2006 a 2013.
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Homilías de Navidad


Homilías de la Solemnidad de la Natividad del Señor, pronunciadas por el Santo Padre Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro durante la misa de Nochebuena, en los años 2005 a 2012.
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Homilías de Semana Santa


Hemos reunido en este libro electrónico las homilías del Santo Padre Francisco durante su primera Semana Santa como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal.
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Jubileo de la Misericordia


El libro incluye algunos de los textos claves del Papa Francisco previos a esta celebración, como la bula Misericordiae Vultus, con la que el Papa proclamó el Año de la Misericordia, o la carta sobre la indulgencia jubilar, que concreta los beneficios espirituales de este año santo.
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Las palabras del Papa en la JMJ


Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011. Es el momento de leer con calma todo lo que el Santo Padre ha dicho a los jóvenes del mundo en los días de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid. Para facilitarlo, ofrecemos el texto completo de las intervenciones de Benedicto XVI.
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María, una vida junto a Jesús


Narración en veinte escenas de la vida de la Virgen María, a partir de los Evangelios y de la tradición de la Iglesia. Autor: José Antonio Loarte.
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Meditaciones para la Semana Santa


Del domingo de Ramos al domingo de Resurrección, Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, acompaña a Cristo contemplando cada una de las escenas evangélicas que marcan estos días.
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Mensaje de Benedicto XVI para la JMJ Río 2013


Preparación para la Jornada Mundial de la Juventud. «Id y haced discípulos a todos los pueblos» (cf. Mt 28,19). Es el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI a los jóvenes del mundo, con ocasión de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, Río de Janeiro 2013.
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Novena de la serenidad


Novena de la serenidad al Beato Álvaro del Portillo (para alcanzar la paz del corazón). Autor: Francisco Faus.
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Porta Fidei


Carta apostólica del Santo Padre Benedicto XVI sobre el Año de la fe. "Porta fidei" invita a los cristianos a redescubrir el valor de sus creencias. Ha convocado un Año de la fe, cuya fecha de comienzo es octubre de 2012.
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Preces


Preces del Opus Dei. Todos los días, los fieles de la Prelatura del Opus Dei elevan su corazón al Señor, mediante esta oración en la que alaban, agradecen y piden a Dios Padre, por Jesucristo en el Espíritu Santo, por las necesidades personales y de los demás.
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Primeras palabras del papa Francisco


Hemos reunido en este libro electrónico las intervenciones del Santo Padre Francisco durante su primera semana tras ser elegido.
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Resúmenes de fe cristiana


Estos textos breves, preparados por profesores de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, quieren ser una exposición sintética de las enseñanzas de la Iglesia. La fuente principal es el Catecismo de la Iglesia Católica. Además estos resúmenes "tienen un particular punto de referencia en la predicación de San Josemaría, maestro de espiritualidad laical e inspirador de una teología para la existencia cotidiana", según José Manuel Martín, editor de este conjunto de 40 artículos sobre la fe cristiana.
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Rezar con Álvaro del Portillo


Textos para meditar. Selección a cargo de José Antonio Loarte. Algunos textos tomados de la predicación del primer Prelado del Opus Dei. Las palabras del beato Álvaro del Portillo, fruto de su plegaria personal, ayudan a dialogar con el Señor en oración sencilla y confiada. Siguiendo las enseñanzas de san Josemaría, el autor ilustra la llamada a santificarse en la vida ordinaria, que Jesucristo dirigió a todos los hombres sin excepción.
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Tecnologías digitales y vida cristiana


Cinco artículos sobre la vida cristiana y las nuevas tecnologías. Autores: Juan Carlos Vásconez y Rodolfo Valdés. Este 'ebook' desea ofrecer algunas reflexiones y varias pautas de acción. Los tres primeros artículos plantean algunas ideas sobre cómo desenvolvernos en el universo de internet, mientras que los dos últimos se dirigen más a padres y educadores, con sugerencias para la formación cristiana en virtudes.
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Textos sobre la educación en familia


21 temas actuales. Con estos artículos, que ahora se publican como libro, no hemos pretendido otra cosa que afianzar algunos aspectos que nos han parecido imprescindibles en la conformación de la persona y de la primera relación que la caracteriza: la familia. Editor: José Manuel Martín
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Las claves del Año de la Misericordia, en libro electrónico gratuito

Las claves del Año de la Misericordia, en libro electrónico gratuito

El 8 de diciembre empieza en la Iglesia el Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco (www.iubilaeummisericordiae.va). Con este motivo, la Oficina de Información del Opus Dei ha editado un libro electrónico gratuito para ayudar a preparar y participar en este año santo.
Notas y comunicados 24 de Noviembre de 2015


Portada del libro "Jubileo de la Misericordia".
Enlaces de descarga
PDF ► Libro electrónico: Jubileo de la Misericordia
Mobi ► Libro electrónico: Jubileo de la Misericordia
ePub ►Libro electrónico: Jubileo de la Misericordia
iTunes ► Libro electrónico: Jubileo de la Misericordia
Amazon ► Libro electrónico: Jubileo de la Misericordia
Audio de la Bula "Misericordiae Vultus
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El documento, publicado en epub, mobi, y PDF, incluye algunos de los textos claves del Papa Francisco previos a esta celebración, como la Bula Misericordiae Vultus, con la que el Papa proclamó el Año de la Misericordia el pasado 11 de abril, o la carta sobre la indulgencia jubilar, que concreta los beneficios espirituales de este año santo, publicada el 1 de septiembre.
Con la convocatoria de este Jubileo de la Misericordia, que se desarrollará hasta el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, el Papa Francisco desea que la Iglesia redescubra "la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales".

Como destaca en la Bula que inaugura esta compilación electrónica, un jubileo "siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta".

Acercar el jubileo a los más necesitados

Entre otras particularidades de esta convocatoria, Francisco facilita las indulgencias a las personas mayores y a los presos, a los que anima a acercarse a Dios con motivo de este jubileo. En concreto, dispone que "en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad".

Más información sobre el Jubileo de la Misericordia

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martes, 8 de diciembre de 2015

Inicio del Jubileo de la Misericordia: homilía íntegra del Papa Francisco


Inicio del Jubileo de la Misericordia: homilía íntegra del Papa Francisco

Posted 8 diciembre, 2015 by Ecclesia in Especiales Ecclesia

Inicio del Jubileo de la Misericordia: homilía íntegra del Papa Francisco

Hermanos y hermanas,

En breve tendré la alegría de abrir la Puerta Santa de la Misericordia. Cumplimos este gesto tan sencillo como fuertemente simbólico, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, y que pone en primer plano el primado de la gracia. En efecto, lo que se repite más veces en estas lecturas evoca aquella expresión que el ángel Gabriel dirigió a una joven muchacha, sorprendida y turbada, indicando el misterio que la envolvería: «Alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28).

La Virgen María es llamada en primer lugar a regocijarse por todo lo que el Señor ha hecho en ella. La gracia de Dios la ha envuelto, haciéndola digna de convertirse en la madre de Cristo. Cuando Gabriel entra en su casa, hasta el misterio más profundo, que va más más allá de la capacidad de la razón, se convierte para ella un motivo de alegría, de fe y de abandono a la palabra que se revela. La plenitud de la gracia puede transformar el corazón, y lo hace capaz de realizar un acto tan grande que puede cambiar la historia de la humanidad.



La fiesta de la Inmaculada Concepción expresa la grandeza del amor Dios. Él no es sólo quien perdona el pecado, sino que en María llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en sí cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva. El inicio de la historia del pecado en el Jardín del Edén se resuelve en el proyecto de un amor que salva. Las palabras del Génesis llevan a la experiencia cotidiana que descubrimos en nuestra existencia personal. Siempre existe la tentación de la desobediencia, que se expresa en el deseo de organizar nuestra vida independientemente de la voluntad de Dios. Es esta la enemistad que insidia continuamente la vida de los hombres para oponerlos al diseño de Dios. Y, sin embargo, la historia del pecado solamente se puede comprender a la luz del amor que perdona. Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo integra todo en la misericordia del Padre. La palabra de Dios que hemos escuchado no deja lugar a dudas a este propósito. La Virgen Inmaculada es ante nosotros testigo privilegiada de esta promesa y de su cumplimiento.

Este Año Santo Extraordinario es también un don de gracia. Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia. Cuánta ofensa se le hace a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los pecados son castigados por su juicio, en vez de anteponer que son perdonados por su misericordia (cf. san Agustín, De praedestinatione sanctorum 12, 24) Sí, es precisamente así. Debemos anteponer la misericordia al juicio y, en todo caso, el juicio de Dios será siempre a la luz de su misericordia. Atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, nos hace sentir partícipes de este misterio de amor. Abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos, más bien, la alegría del encuentro con la gracia que lo transforma todo.



Hoy cruzando la Puerta Santa queremos también recordar otra puerta que, hace cincuenta años, los Padres del Concilio Vaticano II abrieron hacia el mundo. Esta fecha no puede ser recordada sólo por la riqueza de los documentos producidos, que hasta el día de hoy permiten verificar el gran progreso realizado en la fe. En primer lugar, sin embargo, el Concilio fue un encuentro. Un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo. Un encuentro marcado por el poder del Espíritu que empujaba a la Iglesia a salir de los escollos que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para retomar con entusiasmo el camino misionero. Era un volver a tomar el camino para ir al encuentro de cada hombre allí donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo…; dondequiera que haya una persona, allí está llamada la Iglesia a ir para llevar la alegría del Evangelio. Un impulso misionero, por lo tanto, que después de estas décadas seguimos retomando con la misma fuerza y el mismo entusiasmo. El jubileo nos provoca esta apertura y nos obliga a no descuidar el espíritu surgido en el Vaticano II, el del samaritano, como recordó el beato Pablo VI en la Conclusión del concilio. Cruzar hoy la Puerta Santa nos compromete a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano.

[02164-ES.01] [Texto original: Italiano]



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sábado, 3 de octubre de 2015

TODO ante Sínodo de los Obispos sobre la Familia

En síntesis, TODO ante el Sínodo de los Obispos sobre la Familia, por Rosa Corazón, abogada matrimonialista
3 octubre, 2015 by Editor in Especiales Ecclesia


En breve y en síntesis, TODO ante el Sínodo de los Obispos sobre la Familia, por Rosa Corazón, abogada matrimonialista

La Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos sobre la Familia tratará sobre "La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo" y se celebrará durante tres semanas del domingo 4 de octubre al domingo 25 de octubre de 2015.

Con la Santa Misa, presidida por el Papa Francisco el domingo 4 de octubre de 2015, se abrirá la Asamblea General del Sínodo.

Esta Asamblea es la culminación del camino sinodal que comenzó hace dos años y que trató sobre el perfil de la familia en el mundo, sus riquezas y sus desafíos.

La Asamblea de este año, que tiene su comienzo el 4 de octubre de 2015, versará sobre los retos de la familia, el discernimiento de su vocación y el anuncio de su misión.

Los Padres Sinodales son 270. De ellos: 42 de oficio, 183 por elección y 45 por nombramiento del Papa Francisco.

Además, tomarán parte en esta Asamblea sinodal otros invitados de diferentes culturas y naciones, en calidad de expertos, auditores o delegados fraternos.

Los Delegados Fraternos son representantes de otras Iglesias y comunidades eclesiales que comparten con la Iglesia Católica la solicitud por la evangelización y la atención pastoral por las familias en el mundo actual.

En esta Asamblea se ha dado especial importancia a los cónyuges, que son 18 y, de ellos, participan 17 como auditores y 1 como experto.

En total serán 318 personas.

La primera parte tratará sobre "La escucha de los retos de la familia", contando con el testimonio de un matrimonio de auditores.

La segunda parte versará sobre "El discernimiento de la vocación de la familia" y la tercera "La misión de la familia hoy". Cada una durante una semana.

Cada orador tiene la facultad de hablar en el Aula durante tres minutos.

Como en el Sínodo pasado, en las Congregaciones Generales habrá tiempos, de una hora de duración cada uno, para las intervenciones libres de los Padres.

Rige el criterio fundamental, recordado tantas veces por el Santo Padre, que el Sínodo es un espacio protegido en el que actúa el Espíritu Santo, de tal modo que los Padres sinodales tienen libertad para poder expresarse.

El Santo Padre pronunciará el discurso de clausura.

El Sínodo debe perpetuar en la Iglesia el espíritu del Concilio Vaticano II, para que siga llegando al pueblo cristiano la gran abundancia de beneficios producidos durante el Concilio, derivados de la viva unión del Pontífice con los obispos.

El domingo, 18 de octubre de 2015, a las 10,30 horas , en la Basílica Vaticana, habrá una misa para la canonización, entre otros, de los esposos beatos Louis Martin y Marie-Zélie Guérin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús.

En la basílica de Santa María la Mayor de Roma, se invita al pueblo de Dios a acompañar con la oración los trabajos del Sínodo, invocando la protección de la Salus Populi Romani y del matrimonio de los beatos Martin, cuyas reliquias estarán expuestas en el templo. Todos los días a las 17, se rezará el Rosario y se celebrará Misa a las 18. En la primera semana se rezará por los niños, en la segunda por los padres y en la tercera por los abuelos.

En las cercanías del Aula sinodal se ha preparado una Capilla para la oración de los participantes en el Sínodo, donde están expuestas las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús, de sus padres y de los esposos Beltrame Quattrocchi.
En conformidad con la naturaleza del Sínodo el documento final, fruto del trabajo colegial de los Padres Sinodales se le entregará al Papa, a quien le compete la toma de decisiones al respecto.

La Asamblea General del Sínodo permitirá a todos los fieles unirse al camino común de los Pastores cum Petro et sub Petro.


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viernes, 30 de enero de 2015

viernes, 21 de noviembre de 2014

El anuncio del Evangelio de la familia... "Relatio Synodi" de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos

El anuncio del Evangelio de la familia, urgencia de la nueva evangelización

«Relatio Synodi» de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos
 (18-10-2014)




1. El Sínodo de los Obispos, reunido alrededor del Papa, dirige su pensamiento a todas las familias del mundo, con sus alegrías, sus fatigas, sus esperanzas. Siente, en especial, la necesidad de dar gracias al Señor por la generosa fidelidad con que tantas familias cristianas responden a su vocación y misión. Lo hacen con alegría y con fe incluso cuando el camino familiar las sitúa ante obstáculos, incomprensiones y sufrimientos. A dichas familias va el aprecio, el agradecimiento y el aliento de toda la Iglesia y de este Sínodo. Durante la vigilia de oración celebrada en la plaza de San Pedro el sábado 4 de octubre de 2014 como preparación al Sínodo sobre la Familia, el Papa Francisco evocó de manera sencilla y concreta la centralidad de la experiencia familiar en la vida de todos, expresándose así: «Cae ya la tarde sobre nuestra asamblea. Es la hora en que todos regresan gustosamente a casa para volver a reunirse alrededor de la misma mesa, en la consistencia de los afectos, del bien realizado y recibido, de los encuentros que enardecen el corazón y lo hacen crecer: vino bueno que anticipa, en los días del hombre, la fiesta sin ocaso. Es también la hora más gravosa para quien se encuentra cara a cara con la propia soledad, en el crepúsculo amargo de sueños y de proyectos rotos: ¡cuántas personas arrastran sus días por el callejón sin salida de la resignación, del abandono, cuando no del rencor!; ¡en cuántas casas se ha agotado el vino de la alegría y, con él, el sabor —la sabiduría misma— de la vida...! De unos y de otros esta tarde nos hacemos voz con nuestra oración, una oración por todos». [Placet: 175 - Non placet: 1]

2. Regazo de alegrías y de tribulaciones, de afectos profundos y de relaciones en ocasiones heridas, la familia es realmente «escuela del más rico humanismo» (cf. Gaudium et spes, n. 52), cuya necesidad se siente poderosamente. Pese a las numerosas señales de crisis de la institución familiar en los diversos contextos de la «aldea global», el deseo de familia permanece vivo, particularmente entre los jóvenes, y motiva a la Iglesia, experta en humanidad y fiel a su misión, para anunciar sin cesar y con convicción profunda el «Evangelio de la familia» que le fue encomendado mediante la revelación del amor de Dios en Jesucristo e ininterrumpidamente enseñado por los Padres, por los maestros de espiritualidad y por el magisterio de la Iglesia. La familia adquiere, para la Iglesia, una importancia absolutamente especial, y en el momento en que todos los creyentes están invitados a salir de sí mismos es necesario que la familia se redescubra como sujeto imprescindible para la evangelización. Nuestro pensamiento va al testimonio misionero de tantas familias.
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INTRODUCCIÓN

3. Sobre la realidad de la familia, decisiva y preciosa, el Obispo de Roma ha llamado a reflexionar al Sínodo de los Obispos en su Asamblea General Extraordinaria de octubre de 2014, para profundizar después la reflexión en la Asamblea General Ordinaria que se celebrará en el otoño de 2015, así como durante todo el año que mediará entre estos dos acontecimientos sinodales. «El “convenire in unum” alrededor del Obispo de Roma es ya un acontecimiento de gracia en el que la colegialidad episcopal se manifiesta en un camino de discernimiento espiritual y pastoral»: así ha descrito el Papa Francisco la experiencia sinodal, señalando como sus cometidos la doble escucha de los signos de Dios y de la historia de los hombres y la doble y única fidelidad que de ella dimana. [Placet: 178 - Non placet: 1]

4. A la luz de este mismo discurso, hemos recopilado los resultados de nuestras reflexiones y de nuestros diálogos en las tres partes siguientes: la escucha, para contemplar la realidad de la familia hoy, en la complejidad de sus luces y de sus sombras; la mirada puesta en Jesús, para reconsiderar con frescura y entusiasmo renovados lo que la Revelación, transmitida a través de la fe de la Iglesia, nos dice sobre la belleza, sobre la misión y sobre la dignidad de la familia; la confrontación bajo la luz del Señor Jesús, para discernir los caminos por los que renovar la Iglesia y la sociedad en su compromiso por la familia basada en el matrimonio entre hombre y mujer. [Placet: 180 - Non placet: 2]

El contexto sociocultural

5. Fieles a la enseñanza de Cristo, contemplamos la realidad de la familia actual en toda su complejidad, con sus luces y con sus sombras. Pensamos en los padres, en los abuelos, en los hermanos y en las hermanas, en los parientes cercanos y lejanos, y en ese vínculo entre dos familias que todo matrimonio teje. El cambio antropológicocultural influye hoy en día en todos los aspectos de la vida, y exige un enfoque analítico y diversificado. Hay que subrayar, ante todo, los aspectos positivos: una mayor libertad de expresión y un mejor reconocimiento de los derechos de la mujer y de los niños, por lo menos en algunas regiones. Por otra parte, sin embargo, hay que considerar también el peligro creciente constituido por un individualismo exasperado que desnaturaliza los lazos familiares y acaba considerando a cada miembro de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en determinados casos, la idea de un sujeto que se construye de acuerdo con sus propios deseos, considerados como un absoluto. A ello se añade también la crisis de fe que ha afectado a tantos católicos, y que frecuentemente está en el origen de las crisis del matrimonio y de la familia.
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6. Una de las mayores pobrezas de la cultura actual es la soledad, fruto de la ausencia de Dios en la vida de las personas y de la fragilidad de las relaciones. Existe también una sensación general de impotencia ante una situación socioeconómica que a menudo acaba aplastando a las familias. Ello se debe a la pobreza y a la precariedad laboral crecientes, que se viven a veces como una auténtica pesadilla, o a una fiscalidad demasiado gravosa que, ciertamente, no impulsa a los jóvenes al matrimonio. Con frecuencia, las familias se sienten abandonadas por el desinterés y la poca atención que les prestan las instituciones. Las consecuencias negativas desde el punto de vista de la organización social resultan evidentes: desde la crisis demográfica hasta las dificultades educativas, desde la dificultad para acoger la vida naciente hasta la percepción de la presencia de los ancianos como un peso y la difusión de un malestar afectivo que, en ocasiones, llega a la violencia. Es responsabilidad del Estado crear las condiciones legislativas y laborales para garantizar el porvenir de los jóvenes y ayudarlos a realizar su proyecto de fundar una familia. [Placet: 175 - Non placet: 5]

7.  Hay contextos culturales y religiosos que plantean desafíos especiales. En algunas sociedades aún está vigente la práctica de la poligamia, y en algunos ambientes tradicionales la costumbre del «matrimonio por etapas». En otros ambientes, persiste la práctica de los matrimonios concertados. En los países en los que la presencia de la Iglesia católica es minoritaria, son numerosos los matrimonios mixtos y de disparidad de culto, con todas las dificultades que estos acarrean en relación con la configuración jurídica, con el bautismo y con la educación de los hijos y el respeto recí-proco desde el punto de vista de la diversidad de la fe. En estos matrimonios puede darse el peligro del relativismo o de la indiferencia, pero también la posibilidad de favorecer el espíritu ecuménico y el diálogo interreligioso a través de una convivencia armoniosa de comunidades que habitan en el mismo lugar. En muchos ambientes —y no solo occidentales— se va extendiendo ampliamente la praxis de la convivencia que precede al matrimonio, o incluso la de convivencias no encaminadas a adoptar la forma de un vínculo institucional. A ello se añade a menudo una legislación civil que pone en peligro el matrimonio y la familia. Debido a la secularización, en muchas partes del mundo la referencia a Dios se ha reducido considerablemente, y la fe ya no es compartida socialmente. [Placet: 170 - Non placet: 9]


PRIMERA PARTE
LA ESCUCHA: EL CONTEXTO
Y LOS DESAFÍOS PARA LA FAMILIA

8. Son muchos los niños que nacen fuera del matrimonio, particularmente en algunos países, y numerosos los que crecen después con uno solo de sus progenitores o en un ambiente familiar ampliado o reconstituido. Aumenta el número de divorcios, y no es raro el caso de decisiones determinadas únicamente por factores de carácter econó-mico. A menudo los niños son objeto de disputa entre los padres, y los hijos son las verdaderas víctimas de los desgarros familiares. Los progenitores masculinos están a menudo ausentes, no solo por cuestiones económicas, mientras, por el contrario, se siente la necesidad de que asuman con más claridad su responsabilidad en relación con los hijos y con la familia. La dignidad de la mujer necesita aún ser defendida y fomentada. Y es que hoy, en muchos ambientes, ser mujer es objeto de discriminación, e incluso el don de la maternidad se penaliza con frecuencia, en vez de presentarse como valor. Tampoco cabe olvidar los fenómenos crecientes de violencia de los que las mujeres son víctimas —a veces, por desgracia, también en el seno de las familias—, ni la grave y extendida mutilación genital de la mujer practicada en algunas culturas. Asimismo, la explotación sexual de la infancia constituye uno de los fenómenos más escandalosos y perversos de la sociedad actual. También las sociedades azotadas por la violencia debida a la guerra, al terrorismo o a la presencia de la criminalidad organizada, atraviesan por situaciones familiares deterioradas, y sobre todo en las grandes metrópolis y en sus periferias crece el fenómeno de los así llamados «niños de la calle». Las migraciones constituyen, además, otro signo de los tiempos que hay que afrontar y comprender, con toda su carga de consecuencias para la vida familiar.
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La importancia de la vida afectiva

9. Ante el contexto social que queda trazado, se detecta en muchas partes del mundo, en los individuos, una mayor necesidad de ocuparse de su propia persona, de conocerse interiormente, de vivir en mayor sintonía con sus propias emociones y con sus propios sentimientos, de buscar relaciones afectivas de calidad; tan justa aspiración puede abrir al deseo de comprometerse en la construcción de relaciones de entrega y de reciprocidad creativas, responsabilizadoras y solidarias como las familiares. El peligro individualista y el riesgo de vivir en clave egoísta resultan considerables. El desafío para la Iglesia estriba en ayudar a las parejas a madurar su dimensión emocional y su desarrollo afectivo fomentando el diálogo, la virtud y la confianza en el amor misericordioso de Dios. El compromiso pleno que exige el magisterio cristiano puede constituir un fuerte antídoto contra la tentación de un individualismo egoísta.
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10. En el mundo actual no faltan tendencias culturales que parecen imponer una afectividad sin límites, de la que se quieren explorar todas las vertientes, incluso las más complejas. De hecho, la cuestión de la fragilidad afectiva es de gran actualidad: una afectividad narcisista, inestable y cambiante que no ayuda siempre a los individuos a alcanzar una madurez mayor. Preocupa cierta difusión de la pornografía y de la comercialización del cuerpo, favorecida también por un empleo distorsionado de Internet, y hay que denunciar la situación de aquellas personas que se ven obligadas a ejercer la prostitución. En este contexto, las parejas están a menudo perplejas, titubean y les cuesta encontrar la forma de crecer. Son muchos los que tienden a permanecer en las etapas primarias de la vida emocional y sexual. La crisis de la pareja desestabiliza a la familia, y, a través de las separaciones y de los divorcios, puede llegar a acarrear graves consecuencias a los adultos, a los hijos y a la sociedad, debilitando al individuo y los lazos sociales. También el declive demográfico, debido a una mentalidad antinatalista y fomentado por las políticas mundiales de salud reproductiva, no solo determina una situación en la que no se asegura ya la sucesión de las generaciones, sino que amenaza con conducir, con el paso del tiempo, a un empobrecimiento económico y a una pérdida de esperanza en el porvenir. También el desarrollo de las biotecnologías ha ejercido un gran impacto en la natalidad. [Placet: 174 - Non placet: 8]

El desafío para la pastoral

11. En este contexto, la Iglesia siente la necesidad de decir una palabra de verdad y de esperanza. Hay que partir de la convicción de que el hombre procede de Dios y que, por consiguiente, una reflexión capaz de replantear las grandes preguntas sobre el significado del ser humano puede hallar un terreno fértil en las expectativas más profundas de la humanidad. Los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana se corresponden con la búsqueda que caracteriza a la existencia humana, incluso en un tiempo marcado por el individualismo y por el hedonismo. Es preciso acoger a las personas con su existencia concreta, saber sustentar su búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia incluso en quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más diversas. El mensaje cristiano lleva siempre en sí la realidad y el dinamismo de la misericordia y de la verdad, que convergen en Cristo. [Placet: 173 - Non placet: 6]

La mirada fija en Jesús y la pedagogía divina en la historia de la salvación

12. Para «comprobar nuestro paso por el terreno de los desafíos contemporáneos, la condición decisiva es mantener fija la mirada en Jesucristo, permanecer en la contemplación y en la adoración de su rostro. [...] Y es que cada vez que volvemos a la fuente de la experiencia cristiana se abren nuevos caminos y posibilidades impensadas» (Papa Francisco, Discurso del 4-10-2014). Jesús miró con amor y ternura a las mujeres y a los hombres con los que se encontró, acompañando sus pasos con verdad, paciencia y misericordia al anunciar las exigencias del Reino de Dios. [Placet: 176 - Non placet: 3]


SEGUNDA PARTE
LA MIRADA FIJA EN CRISTO:
EL 
EVANGELIO DE LA FAMILIA

13. Dado que el orden de la creación está determinado por su orientación hacia Cristo, hay que distinguir, sin separarlos, los diferentes grados con los que Dios comunica a la humanidad la gracia de la alianza. En virtud de la pedagogía divina, según la cual el orden de la creación evoluciona hacia el de la redención mediante etapas sucesivas, es preciso comprender la novedad del sacramento nupcial cristiano en continuidad con el matrimonio natural de los orígenes. Así se entiende aquí la forma de actuar salvífica de Dios, tanto en la creación como en la vida cristiana. En la creación: como todo fue creado por Cristo y para él (cf. Col 1, 16), los cristianos descubren «con gozo y respeto las semillas de la Palabra que en ella laten» y atienden, al propio tiempo, «a la profunda transformación que se realiza entre las gentes» (Ad gentes, n. 11). En la vida cristiana: ya que con el bautismo el creyente queda insertado en la Iglesia mediante esa Iglesia doméstica que es su familia, él mismo emprende ese «proceso diná-mico, que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios» (Familiaris consortio, n. 9), por medio de la conversión continua al amor que salva del pecado y da plenitud de vida. [Placet: 174 - Non placet: 7]
 
14. Jesús mismo, refiriéndose al designio primigenio sobre la pareja humana, reafirma la unión indisoluble entre el hombre y la mujer, aun diciendo que «por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así» (Mt 19, 8). La indisolubilidad del matrimonio («Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre», Mt 19, 6) no ha de entenderse, ante todo, como «yugo» impuesto a los hombres, sino como «don» hecho a las personas unidas en matrimonio. De esta manera, Jesús muestra cómo la condescendencia divina acompaña siempre el camino humano, sana y transforma con su gracia el corazón endurecido, orientándolo hacia su principio, a través del camino de la cruz. En los Evangelios surge claramente el ejemplo de Jesús, que resulta paradigmático para la Iglesia. Y es que Jesús asumió una familia, dio inicio a sus signos durante la fiesta nupcial en Caná, anunció el mensaje concerniente al significado del matrimonio como plenitud de la Revelación que recupera el proyecto originario de Dios (Mt 19, 3). Pero, al mismo tiempo, puso en práctica la doctrina enseñada, manifestando así el verdadero significado de la misericordia. Ello aparece claramente en sus encuentros con la samaritana (Jn 4, 1-30) y con la adúltera (Jn 8, 1-11), en los que Jesús, con una actitud de amor hacia la persona pecadora, la induce al arrepentimiento y a la conversión («Anda, y en adelante no peques más»), condición para el perdón. [Placet: 164 - Non placet: 18]

La familia en el designio salvífico de Dios

15. Las palabras de vida eterna que Jesús dejó a sus discípulos incluían la enseñanza sobre el matrimonio y la familia. Dicha enseñanza de Jesús nos permite distinguir en tres etapas fundamentales el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia. Al principio, está la familia de los orígenes, cuando Dios creador instituyó el matrimonio primordial entre Adán y Eva como fundamento sólido de la familia. Dios no solo creó al ser humano varón y mujer (Gén 1, 27), sino que también los bendijo para que fueran fecundos y se multiplicaran (Gén 1, 28). Por eso «abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne» (Gén 2, 24). Esta unión quedó dañada por el pecado y se convirtió en la forma histórica de matrimonio en el Pueblo de Dios, al que Moisés brindó la posibilidad de expedir un acta de divorcio (cf. Dt 24, 1ss). Dicha forma era la que predominaba en tiempos de Jesús. Con su advenimiento y con la reconciliación del mundo caído gracias a la redención por él realizada, terminó la era inaugurada por Moisés.
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16. Jesús, que reconcilió en sí todas las cosas, recondujo el matrimonio y la familia a su forma original (cf. Mc 10, 1-12). La familia y el matrimonio fueron redimidos por Cristo (cf. Ef 5, 21-32), restaurados a imagen de la Santísima Trinidad, misterio del que todo amor verdadero dimana. La alianza nupcial, inaugurada en la creación y revelada en la historia de la salvación, recibe su plena revelación de su significado en Cristo y en su Iglesia. De Cristo a través de la Iglesia, el matrimonio y la familia reciben la gracia necesaria para testimoniar el amor de Dios y vivir la vida de comunión. El Evangelio de la familia atraviesa la historia del mundo desde la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios (cf. Gén 1, 26-27) hasta la culminación del misterio de la Alianza en Cristo al final de los siglos con las bodas del Cordero (cf. Ap 19, 9; Juan Pablo II, Catequesis sobre el amor humano). [Placet: 171 - Non placet: 8]

La familia en los documentos de la Iglesia

17.  «A lo largo de los siglos, la Iglesia no ha dejado de ofrecer su enseñanza constante sobre el matrimonio y la familia. Una de las expresiones más altas de este magisterio la propuso el Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, que dedica un capítulo entero a la promoción de la dignidad del matrimonio y la familia (cf. Gaudium et spes, nn. 47-52). Define el matrimonio como comunidad de vida y de amor (cf. Gaudium et spes, n. 48), situando al amor en el centro de la familia, mostrando, al mismo tiempo, la verdad de ese amor ante las diversas formas de reduccionismo presentes en la cultura contemporánea. El “verdadero amor entre marido y mujer” (Gaudium et spes, n. 49) implica la entrega mutua, incluye e integra la dimensión sexual y la afectividad, conformemente al designio divino (cf. Gaudium et spes, nn. 48-49). Además, Gaudium et spes 48 subraya el arraigo en Cristo de los esposos: Cristo Señor “sale al encuentro de los esposos cristianos en el sacramento del matrimonio”, y permanece con ellos. En la Encarnación, él asume el amor humano, lo purifica, lo lleva a plenitud, y dona a los esposos, con su Espíritu, la capacidad de vivirlo, impregnando toda su vida de fe, esperanza y caridad. De este modo, los esposos son consagrados y, mediante una gracia propia, edifican el Cuerpo de Cristo y constituyen una Iglesia doméstica (cf. Lumen gentium, n. 11), de manera que la Iglesia, para comprender plenamente su misterio, mira a la familia cristiana, que lo manifiesta de modo genuino» (Instrumentum laboris, n. 4). [Placet: 174 - Non placet: 6]

18. «Siguiendo las huellas del Concilio Vaticano II, el magisterio pontificio ha ido profundizando la doctrina sobre el matrimonio y la familia. En particular Pablo VI, con la Encíclica Humanæ vitæ, puso de relieve el vínculo íntimo entre amor conyugal y engendramiento de la vida. San Juan Pablo II dedicó especial atención a la familia mediante sus catequesis sobre el amor humano, la Carta a las familias (Gratissimam sane) y sobre todo con la exhortación apostólica Familiaris consortio. En esos documentos, el Pontífice definió a la familia “vía de la Iglesia”; ofreció una visión de conjunto sobre la vocación al amor del hombre y la mujer; propuso las líneas fundamentales para la pastoral de la familia y para la presencia de la familia en la sociedad. En particular, tratando de la caridad conyugal (cf. Familiaris consortio, n. 13), describió el modo como los cónyuges, en su mutuo amor, reciben el don del Espíritu de Cristo y viven su llamada a la santidad» (Instrumentum laboris, n. 5). [Placet: 175 - Non placet: 5]

19. «Benedicto XVI, en la encíclica Deus caritas est, retomó el tema de la verdad del amor entre hombre y mujer, que se ilumina plenamente solo a la luz del amor de Cristo crucificado (cf. Deus caritas est, n. 2). Él recalca que: “El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano” (Deus caritas est, n. 11). Además, en la encíclica Caritas in veritate, pone de relieve la importancia del amor como principio de vida en la sociedad (cf. Caritas in veritate, n. 44), lugar en el que se aprende la experiencia del bien común» (Instrumentum laboris, n. 6). [Placet: 176 - Non placet: 5]

20. «El Papa Francisco, en la encíclica Lumen fidei, al afrontar el vínculo entre la familia y la fe, escribe: “El encuentro con Cristo, el dejarse aferrar y guiar por su amor, amplía el horizonte de la existencia, le da una esperanza sólida que no defrauda. La fe no es un refugio para gente pusilánime, sino que ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos, porque está fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que todas nuestras debilidades” (Lumen fidei, n. 53)» (Instrumentum laboris, n. 7). [Placet: 178 - Non placet: 3]

La indisolubilidad del matrimonio y la alegría de vivir juntos

21. La entrega recíproca constitutiva del matrimonio sacramental está enraizada en la gracia del bautismo, que establece la alianza fundamental de cada persona con Cristo en la Iglesia. En la acogida recíproca y con la gracia de Cristo, los novios se prometen entrega total, fidelidad y apertura a la vida; reconocen como elementos constitutivos del matrimonio los dones que Dios les ofrece, tomando en serio su compromiso mutuo, en su nombre y ante la Iglesia. Ahora bien: en la fe, resulta posible asumir los bienes del matrimonio como compromisos que pueden cumplirse mejor mediante la ayuda de la gracia del sacramento. Dios consagra el amor de los esposos y confirma su indisolubilidad ayudándolos a vivir la fidelidad, la integridad recíproca y a la apertura a la vida. Por lo tanto, la mirada de la Iglesia se vuelve a los esposos como al corazón de la familia entera, que a su vez fija también su mirada en Jesús. [Placet: 181 - Non placet: 1]

22. En esta misma perspectiva, haciendo nuestra la enseñanza del Apóstol según la cual toda la creación fue concebida en Cristo y con vistas a él (cf. Col 1, 16), el Concilio Vaticano II quiso expresar aprecio por el matrimonio natural y por los elementos válidos presentes en las demás religiones (cf. Nostra ætate, n. 2) y en las culturas, pese a sus límites e insuficiencias (cf. Redemptoris missio, n. 55). La presencia de las «semina Verbi» en las culturas (cf. Ad gentes, n. 11) podría aplicarse, en algunos aspectos, también a la realidad matrimonial y familiar de tantas culturas y de personas no cristianas. Existen, pues, elementos válidos también en algunas formas ajenas al matrimonio cristiano —basado, en cualquier caso, en la relación estable y verdadera entre un hombre y una mujer—, que en todo caso consideramos que están orientadas hacia él. Con la mirada puesta en la sabiduría humana de los pueblos y de las culturas, la Iglesia reconoce también esa familia como célula básica necesaria y fecunda de la convivencia humana.
[Placet: 160 - Non placet: 22]

Verdad y belleza de la familia y misericordia hacia las familias heridas y frágiles

23. Con íntima alegría y profunda consolación, la Iglesia mira a las familias que permanecen fieles a las enseñanzas del Evangelio, dándoles las gracias y alentándolas por el testimonio que ofrecen. Y es que gracias a ellas resulta creíble la belleza del matrimonio indisoluble y fiel para siempre. En la familia, «especie de Iglesia doméstica» (Lumen gentium, n. 11), madura la primera experiencia eclesial de la comunión entre personas, en la que se refleja, por gracia, el misterio de la Santa Trinidad. «Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de la propia vida»
(Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1657). La Sagrada Familia de Nazaret es su modelo admirable, y «aquí, en esta escuela, se comprende la necesidad de tener una disciplina espiritual, si se quiere llegar a ser alumnos del Evangelio y discípulos de Cristo» (Pablo VI, Discurso en Nazaret, 5-1-1964). El Evangelio de la familia alimenta también las semillas aún pendientes de madurar, y ha de curar los árboles que se han secado y que precisan que no se los desatienda. [Placet: 169 - Non placet: 10]

24. La Iglesia, como maestra segura y madre solícita, aun reconociendo que para los bautizados no hay más vínculo nupcial que el sacramental, y que toda ruptura de este va contra la voluntad de Dios, es consciente también de la fragilidad de muchos de sus hijos, a los que les cuesta recorrer el camino de la fe. «Por lo tanto, sin disminuir el valor del ideal evangélico, hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo día a día. [...] Un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades. A todos debe llegar el consuelo y el estímulo del amor salvífico de Dios, que obra misteriosamente en cada persona, más allá de sus defectos y caí-das» (Evangelii gaudium, n. 44).
[Placet: 170 - Non placet: 11]

25. Con vistas a un acercamiento pastoral a las personas que han contraído matrimonio civil, a las que están divorciadas y se han vuelto a casar, o a las que simplemente conviven, corresponde a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarlas a alcanzar la plenitud del plan de Dios en ellas. Siguiendo la mirada de Cristo, cuya luz alumbra a todo hombre (cf. Jn 1, 9; Gaudium et spes, n. 22), la Iglesia se vuelve con amor hacia quienes participan en su vida de manera incompleta, reconociendo que la gracia de Dios actúa también en sus vidas, dándoles el valor necesario para hacer el bien, para cuidar con amor uno de otro y para estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan.
[Placet: 140 - Non placet: 39]

26. La Iglesia contempla con aprensión la desconfianza de muchos jóvenes hacia el compromiso conyugal y sufre por la precipitación con la que muchos fieles deciden poner fin al vínculo contraído, instaurando otro. Estos fieles, que forman parte de la Iglesia, necesitan una atención pastoral misericordiosa y alentadora, que distinga adecuadamente las situaciones. Hay que animar a los jóvenes bautizados a no titubear ante la riqueza que aporta a sus proyectos de amor el sacramento del matrimonio, junto con la fuerza del apoyo que reciben de la gracia de Cristo y de la posibilidad de participar plenamente en la vida de la Iglesia. [Placet: 166 - Non placet: 14]

27.  En este sentido, una dimensión nueva de la pastoral familiar actual consiste en prestar atención al fenómeno de los matrimonios civiles entre hombre y mujer, a los matrimonios tradicionales, y, con las debidas diferencias, también a las convivencias. Cuando la unión alcanza una estabilidad considerable a través de un vínculo público y se caracteriza por un afecto profundo, por su responsabilidad para con la prole y por su capacidad de superar las pruebas, puede considerarse como una ocasión a la que hay que acompañar en su camino hacia el sacramento del matrimonio. Muchas veces, por el contrario, se establece la convivencia no con vistas a un posible matrimonio, sino sin ninguna intención de establecer una relación institucional. [Placet: 147 - Non placet: 34]

28. Conforme a la mirada misericordiosa de Jesús, la Iglesia debe acompañar con atención y solicitud a sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido y extraviado, devolviendo confianza y esperanza, como la luz del faro de un puerto o la de una antorcha llevada entre la gente para alumbrar a quienes han perdido el rumbo o se encuentran en medio de la tormenta. Conscientes de que la misericordia más grande consiste en decir la verdad con amor, vayamos más allá de la compasión. El amor misericordioso, tal como atrae y une, así transforma y eleva. Invita a la conversión. Así, de esta misma manera, concebimos la actitud del Señor, que no condena a la mujer adúltera, pero que le pide que no peque más (cf. Jn 8, 1-11). [Placet: 152 - Non placet: 27]

Anunciar el Evangelio de la familia hoy, en los diferentes contextos

29. El diálogo sinodal ha examinado algunas instancias pastorales más urgentes, a encomendar a la concreción de cada Iglesia local, en la comunión «cum Petro et sub Petro». El anuncio del Evangelio de la familia constituye una urgencia para la nueva evangelización. La Iglesia está llamada a llevarlo a cabo con ternura de madre y claridad de maestra (cf. Ef 4, 15), en fidelidad a la kénosis misericordiosa de Cristo. La verdad se encarna en la fragilidad humana no para condenarla, sino para salvarla (cf. Jn 3, 16-17).
[Placet: 176 - Non placet: 7]

30. Evangelizar es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios, según el propio ministerio y carisma de cada uno de sus miembros. Sin el testimonio gozoso de los cónyuges y de las familias, Iglesias domésticas, el anuncio, aun siendo correcto, corre el peligro de ser incomprendido o de quedar ahogado en ese mar de palabras que caracteriza a nuestra sociedad (cf. Novo millennio ineunte, n. 50). Los Padres sinodales han subrayado en varias ocasiones que las familias católicas, en virtud de la gracia del sacramento nupcial, están llamadas a ser ellas mismas sujetos activos de la pastoral familiar. [Placet: 178 - Non placet: 2]

31. Resultará decisivo poner de relieve la primacía de la gracia, y, por consiguiente, las posibilidades que el Espíritu da en el sacramento. Se trata de dar a experimentar que el Evangelio de la familia es alegría que «llena el corazón y la vida entera», porque en Cristo somos «liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento» (Evangelii gaudium, n. 1). A la luz de la parábola del sembrador (cf. Mt 13, 3), nuestra tarea consiste en cooperar en la siembra: lo restante, es obra de Dios. Tampoco hay que olvidar que la Iglesia que predica sobre la familia es signo de contradicción. [Placet: 175 - Non placet: 4]

32. Para ello se requiere, de parte de toda la Iglesia, una conversión misionera: es preciso no quedarse en un anuncio meramente teórico y desconectado de los problemas reales de las personas. No hay que olvidar jamás que la crisis de la fe ha acarreado una crisis del matrimonio y de la familia, y que, por consiguiente, a menudo ha quedado interrumpida la transmisión de la propia fe de padres a hijos. Ante una fe fuerte, la imposición de algunas perspectivas culturales que debilitan el matrimonio y la familia no tiene incidencia.
[Placet: 176 - Non placet: 5]


TERCERA PARTE
LA CONFRONTACIÓN:
PERSPECTIVAS PASTORALES

33. La conversión afecta también al lenguaje, para que este resulte efectivamente significativo. El anuncio debe dar a experimentar que el Evangelio de la familia es respuesta a las expectativas más profundas de la persona humana: a su dignidad y a su realización plena en la reciprocidad, en la comunión y en la fecundidad. No se trata tan solo de presentar una normativa, sino de proponer valores, respondiendo a la necesidad de estos que se detecta hoy en día, incluso en los países más secularizados.
[Placet: 175 - Non placet: 7]

34. La Palabra de Dios es fuente de vida y de espiritualidad para la familia. Toda la pastoral familiar deberá dejarse plasmar interiormente y formar a los miembros de la Iglesia doméstica mediante la lectura orante y eclesial de la Sagrada Escritura. La Palabra de Dios no es solo una buena nueva para la vida privada de las personas, sino también un criterio de juicio y una luz para el discernimiento de los diferentes desafíos a los que se enfrentan los cónyuges y las familias.
[Placet: 180 - Non placet: 1]

35. Al mismo tiempo, muchos Padres sinodales han insistido en un acercamiento más positivo a las riquezas de las diferentes experiencias religiosas, sin silenciar sus dificultades. En esas diferentes realidades religiosas y en la gran diversidad cultural que caracteriza a las naciones, resulta oportuno apreciar en un primer momento sus posibilidades positivas y, a la luz de estas, valorar sus limitaciones y carencias.
[Placet: 164 - Non placet: 17]

36. El matrimonio cristiano es una vocación que se acoge mediante una preparación adecuada en un itinerario de fe, con un discernimiento maduro, y no ha de considerarse tan solo una tradición cultural o una exigencia social o jurídica. Hay que realizar, pues, recorridos que acompañen a la persona y a la pareja de manera que a la comunicación de los contenidos de la fe se una la experiencia de vida que ofrece toda la comunidad eclesial. [Placet: 177 - Non placet: 1]

37.  Se ha recordado repetidamente la necesidad de una renovación radical de la praxis pastoral a la luz del Evangelio de la familia, superando las visiones individualistas que aún la caracterizan. Por eso se ha insistido en varias ocasiones en la renovación de la formación de los presbíteros, de los diá-conos, de los catequistas y de los demás agentes pastorales, mediante una mayor implicación de las propias familias. [Placet: 175 - Non placet: 2]

38. Se ha subrayado, asimismo, la necesidad de una evangelización que denuncie con franqueza los condicionamientos culturales, sociales, políticos y económicos —como el excesivo espacio dado a la lógica del mercado— que impiden una vida auténticamente familiar, determinando discriminaciones, pobrezas, exclusiones, violencia. Para ello hay que emprender un diálogo y una cooperación con las estructuras sociales, y hay que alentar y apoyar a los laicos que se comprometen, como cristianos, en los ámbitos cultural y sociopolítico.
[Placet: 178 - Non placet: 1]

Guiar a los novios por el camino de preparación al matrimonio

39. La compleja situación social y los desafíos que hoy en día la familia está llamada a afrontar requieren un mayor compromiso de toda la comunidad cristiana en la preparación de los novios al matrimonio. Es preciso recordar la importancia de las virtudes. Entre estas, la castidad resulta condición muy valiosa para un crecimiento genuino del amor interpersonal. Respecto a esta necesidad, los Padres sinodales han sido concordes en subrayar la exigencia de una mayor implicación de toda la comunidad que privilegie el testimonio de las propias familias, amén de la de una radicación de la preparación al matrimonio en el camino de iniciación cristiana, subrayando el nexo del matrimonio con el bautismo y con los demás sacramentos. Asimismo, se ha puesto de relieve la necesidad de programas específicos para la preparación próxima al matrimonio que constituyan una experiencia auténtica de participación en la vida eclesial y ahonden en los diferentes aspectos de la vida familiar.
[Placet: 176 - Non placet: 4]

Acompañar los primeros años de la vida matrimonial

40. Los primeros años de matrimonio son un período vital y delicado durante el cual las parejas crecen en la toma de conciencia de los desafíos y del significado del matrimonio. De ahí la exigencia de un acompañamiento pastoral que prosiga después de la celebración del sacramento (cf. Familiaris consortio, III parte). En esta pastoral, resulta de gran importancia la presencia de parejas de esposos con experiencia. La parroquia es considerada el lugar en el que parejas expertas pueden ponerse a disposición de las más jóvenes, con la participación eventual de asociaciones, movimientos eclesiales y nuevas comunidades. Hay que animar a los esposos con vistas a que asuman una actitud fundamental de acogida del gran don de los hijos. Hay que subrayar la importancia de la espiritualidad familiar, de la oración y de la participación en la eucaristía dominical, impulsando a las parejas a reunirse con regularidad para fomentar el crecimiento de la vida espiritual y la solidaridad en las exigencias concretas de la vida. Liturgias, prácticas devocionales y eucaristías celebradas para las familias, particularmente en el aniversario del matrimonio, han sido mencionadas como vitales para favorecer la evangelización a través de la familia.
[Placet: 179 - Non placet: 1]

Atención pastoral a quienes viven en el matrimonio civil o en convivencias

41. Al tiempo que sigue anunciando y promoviendo el matrimonio cristiano, el Sínodo alienta también el discernimiento pastoral de las situaciones de tantos que no viven ya esta realidad. Importa entablar un diálogo pastoral con estas personas, con el fin de poner de relieve los elementos de su vida que puedan conducir a una mayor apertura al Evangelio del matrimonio en su plenitud. Los pastores han de identificar elementos que puedan favorecer la evangelización y el crecimiento humano y espiritual. Una sensibilidad nueva de la pastoral actual consiste en captar los elementos positivos presentes en los matrimonios civiles y, con las debidas diferencias, en las convivencias. Es preciso que en la propuesta cristiana, aun afirmando con claridad el mensaje cristiano, señalemos también elementos constructivos en aquellas situaciones que no se corresponden aún o ya con él. [Placet: 125 - Non placet: 54]

42. Se ha advertido, también, que, en muchos países, un «número creciente de parejas [...] conviven ad experimentum, sin matrimonio ni canó-nico ni civil» (Instrumentum laboris, n. 81). En algunos países, esto sucede especialmente en el matrimonio tradicional, concertado entre familias y celebrado a menudo en diferentes etapas. En otros países, en cambio, crece continuamente el número de quienes, tras vivir juntos durante largo tiempo, piden la celebración del matrimonio en la iglesia. A menudo se opta por la simple convivencia, debido a una mentalidad general contraria a las instituciones y a los compromisos definitivos, pero también a la espera de una seguridad existencial (trabajo y sueldo fijo). Por último, en otros países las uniones de hecho son muy numerosas, no solo por el rechazo de los valores de la familia y del matrimonio, sino, sobre todo, por el hecho de que casarse es percibido como un lujo, debido a los condicionamientos sociales, por lo que la miseria material impulsa a vivir uniones de hecho.
[Placet: 143 - Non placet: 37]

43. Todas estas situaciones han de afrontarse de manera constructiva, intentando transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio. Se trata de acogerlas y de acompañarlas con paciencia y delicadeza. Para ello resulta importante el testimonio atractivo de auténticas familias cristianas como sujetos de la evangelización de la familia. [Placet: 162 - Non placet: 14]

Curar las familias heridas (separados, divorciados no casados de nuevo, divorciados casados de nuevo, familias monoparentales)

44. Cuando los esposos sufren problemas en sus relaciones, han de poder contar con la ayuda y con el acompañamiento de la Iglesia. La pastoral de la caridad y la misericordia tienden a recuperar a las personas y las relaciones. La experiencia enseña que, con una ayuda adecuada y con la acción de reconciliación de la gracia, un gran porcentaje de crisis matrimoniales se superan de manera satisfactoria. Saber perdonar y sentirse perdonado constituyen una experiencia fundamental en la vida familiar. El perdón entre los esposos permite experimentar un amor que es para siempre y que no pasa nunca (cf. 1 Cor 13, 8). Con todo, a quien ha recibido el perdón de Dios le resulta a veces difícil tener la fuerza necesaria para ofrecer un perdón auténtico que regenere a la persona.
[Placet: 171 - Non placet: 7]

45. En el Sínodo ha resonado con claridad la necesidad de tomar decisiones pastorales valientes. Confirmando una vez más con fuerza la fidelidad al Evangelio de la familia y reconociendo que separación y divorcio son siempre una herida que provoca profundos sufrimientos a los cónyuges que los viven y a sus hijos, los Padres sinodales han percibido la urgencia de caminos pastorales nuevos que partan desde la realidad efectiva de las fragilidades familiares, sabiendo que estas, a menudo, son más «soportadas» con sufrimiento que escogidas en plena libertad. Se trata de situaciones que difieren tanto en factores personales como en culturales y socioeconómicos. Es precisa una mirada diferenciada, tal como sugería San Juan Pablo II (cf. Familiaris consortio, n. 84).
[Placet: 165 - Non placet: 15]

46. En primer lugar, hemos de escuchar a toda familia con respeto y amor, haciéndonos compañeros de camino como Cristo con los discípulos en el camino de Emaús. Valen de especial manera para estas situaciones las palabras del Papa Francisco: «La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos —sacerdotes, religiosos y laicos— en este “arte del acompañamiento”, para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Éx 3, 5). Tenemos que darle a nuestro camino el ritmo sanador de la projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana» (Evangelii gaudium, n. 169).
[Placet: 171 - Non placet: 8]

47.  Un discernimiento especial resulta indispensable para acompañar pastoralmente a los separados, a los divorciados, a los abandonados. Hay que acoger y que valorizar, sobre todo, el sufrimiento de quienes han sufrido injustamente la separación, el divorcio o el abandono, o bien se han visto obligados por los malos tratos del cónyuge a romper la convivencia. El perdón de la injusticia sufrida no es fácil, pero es un camino que la gracia hace posible. De ahí la necesidad de una pastoral de la reconciliación y de la mediación, también a través de centros especializados a establecer en las diócesis. Análogamente, hay que subrayar siempre que resulta indispensable hacerse cargo de manera leal y constructiva de las consecuencias de la separación o del divorcio para los hijos, en cualquier caso víctimas inocentes de la situación. Estos no pueden ser un «objeto» de litigio, y hay que buscar las formas mejores para que puedan superar el trauma de la escisión familiar y crecer de la manera más serena posible. En todo caso, la Iglesia deberá poner siempre de relieve la injusticia que con mucha frecuencia se deriva de la situación de divorcio. Particular atención hay que prestar al acompañamiento de las familias monoparentales; hay que ayudar de manera especial a las mujeres que deben hacerse cargo solas de la responsabilidad del hogar y de la educación de sus hijos. [Placet: 164 - Non placet: 12]

48. Un gran número de Padres ha subrayado la necesidad de hacer más accesibles y ágiles —y, a ser posible, totalmente gratuitos— los procedimientos para el reconocimiento de los casos de nulidad. Entre las diferentes propuestas se han indicado: la superación de la necesidad de la doble sentencia conforme; la posibilidad de determinar una vía administrativa bajo la responsabilidad del obispo diocesano; un procedimiento sumario en los casos de nulidad notoria. Algunos Padres, sin embargo, se declaran contrarios a estas propuestas porque no garantizarían un juicio fiable. Hay que reiterar que en todos estos casos se trata de la comprobación de la verdad acerca de la validez del vínculo. Según otras propuestas, habría que considerar también la posibilidad de dar relieve a la función de la fe de los novios con vistas a la validez del sacramento del matrimonio, sin perjuicio de que entre los bautizados todos los matrimonios válidos sean sacramento. [Placet: 143 - Non placet: 35]

49. Respecto a las causas matrimoniales, la agilización del procedimiento, que muchos solicitan, exige, amén de la preparación de suficientes agentes, clé-rigos y laicos, con dedicación prioritaria, subrayar la responsabilidad del obispo diocesano, quien, en su diócesis, podría nombrar a asesores debidamente preparados que puedan aconsejar gratuitamente a las partes acerca de la validez de su matrimonio. Dicha función puede ser ejercida por un servicio o por personas cualificadas (cf. Dignitas connubii
, art. 133, § 1). [Placet: 154 - Non placet: 23]

50. Las personas divorciadas y no casadas de nuevo, que con frecuencia son testigos de la fidelidad matrimonial, han de ser alentadas a hallar en la eucaristía el alimento que las sostenga en su estado. La comunidad local y los pastores deben acompañar a estas personas de manera solícita, sobre todo cuando hay hijos o cuando es grave su situación de pobreza.
[Placet: 169 - Non placet: 8]

51. También las situaciones de los divorciados casados de nuevo exigen un discernimiento atento y un acompañamiento muy respetuoso, debiéndose evitar todo lenguaje y toda actitud que hagan que se sienten discriminados y fomentar su participación en la vida de la comunidad. Cuidar de ellos no supone para la comunidad cristiana una debilitación de su fe y de su testimonio acerca de la indisolubilidad matrimonial; antes al contrario, precisamente con ese desvelo expresa la misma su caridad. [Placet: 155 - Non placet: 19]

52. Se ha reflexionado sobre la posibilidad de que los divorciados y casados de nuevo accedan a los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía. Varios Padres sinodales han insistido a favor de la disciplina actual, en virtud de la relación constitutiva entre la participación en la eucaristía y la comunión con la Iglesia y con su enseñanza sobre el matrimonio indisoluble. Otros se han expresado a favor de una acogida no generalizada en el banquete eucarístico, en algunas situaciones particulares y bajo condiciones muy precisas, sobre todo cuando se trata de casos irreversibles y relacionados con obligaciones morales para con los hijos, que acabarían padeciendo sufrimientos injustos. El acceso eventual a los sacramentos debería ir precedido de un itinerario penitencial bajo la responsabilidad del obispo diocesano. Hay que profundizar aún en esta cuestión, teniendo muy presente la distinción entre situación objetiva de pecado y circunstancias atenuantes, dado que «la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas» debido a diferentes «factores psíquicos o sociales» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1735).
[Placet: 104 - Non placet: 74]

53. Algunos Padres han sostenido que las personas divorciadas y casadas de nuevo o convivientes pueden recurrir provechosamente a la comunión espiritual. Otros Padres se han preguntado por qué, entonces, no pueden acceder a la sacramental. Se solicita, por lo tanto, una profundización en esta temática que sea capaz de poner de relieve la peculiaridad de las dos formas de comunión y su conexión con la teología del matrimonio.
[Placet: 112 - Non placet: 64]

54. Las problemáticas relacionadas con los matrimonios mixtos han aflorado a menudo en las intervenciones de los Padres sinodales. La diversidad de la disciplina matrimonial de las Iglesias ortodoxas plantea, en algunos contextos, problemas sobre los que es necesario reflexionar en el ámbito ecuménico. Análogamente, para los matrimonios interreligiosos será importante la aportación del diálogo con las diferentes religiones.
[Placet: 145 - Non placet: 29]

La atención pastoral a las personas con orientación homosexual

55. Algunas familias viven la experiencia de tener en su seno a personas con orientación homosexual. A este respecto, nos hemos preguntado qué atención pastoral resulta oportuna ante esta situación, con referencia a lo que enseña la Iglesia: «No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia». No obstante, los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales han de ser acogido con respeto y delicadeza. «Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, n. 4).
[Placet: 118 - Non placet: 62]

56. Resulta totalmente inaceptable que los pastores de la Iglesia sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen las ayudas económicas a países pobres a la introducción de leyes que instituyan el «matrimonio» entre personas del mismo sexo.
[Placet: 159 - Non placet: 21]

La transmisión de la vida y el desafío de la desnatalidad

57.  No resulta difícil comprobar la difusión de una mentalidad que reduce la generación de la vida a una variable de la planificación individual o de pareja. Los factores de carácter económico ejercen un peso en ocasiones determinante, contribuyendo al fuerte descenso de la natalidad, que debilita el tejido social, pone en peligro la relación entre generaciones y hace más incierto el panorama futuro. La apertura a la vida es exigencia intrínseca del amor conyugal. Bajo esta luz, la Iglesia apoya a las familias que acogen, educan y rodean de cariño a sus hijos discapacitados. [Placet: 169 - Non placet: 5]

58. También en este ámbito, es preciso partir de la escucha de las personas y dar razón de la belleza y de la verdad de una apertura incondicional a la vida como aquello que el amor necesita para ser vivido en plenitud. Este puede ser el fundamento de una enseñanza adecuada acerca de los métodos naturales para una procreación responsable, enseñanza que ayuda a vivir de manera armoniosa y consciente la comunión entre los cónyuges, en todas sus dimensiones, junto con su responsabilidad en relación con la generación. Hay que redescubrir el mensaje de la encíclica Humanæ vitæ de Pablo VI, que subraya la necesidad de respetar la dignidad de la persona en la valoración moral de los métodos de regulación de la natalidad. La adopción de niños huérfanos y abandonados, acogidos como hijos propios, constituye una forma específica de apostolado familiar (cf. Apostolicam actuositatem, III, n.11) recordada y alentada en varias ocasiones por el Magisterio (cf. Familiaris consortio, III, II; Evangelium vitæ, IV, n. 93). La elección de la adopción o de la custodia temporal expresa una fecundidad especial de la experiencia conyugal, y ello no solo cuando esta se ve marcada por la esterilidad. Dicha elección es signo elocuente del amor familiar, ocasión para testimoniar la propia fe y para reintegrar en la dignidad filial a quien se ha visto privado de ella.
[Placet: 167 - Non placet: 9]

59. Es preciso ayudar a vivir la afectividad, también en el seno del vínculo conyugal, como un camino de maduración, en una acogida cada vez más profunda del otro y en una entrega cada vez más plena. En este sentido, hay que reiterar la necesidad de ofrecer itinerarios formativos que alimenten la vida conyugal, así como la importancia de un laicado que proporcione un acompañamiento hecho de testimonio vivo. Resulta de gran ayuda el ejemplo de un amor fiel y profundo, hecho de ternura, de respeto, capaz de crecer con el paso del tiempo y que, en su apertura concreta a la generación de la vida, experimente un misterio que nos trasciende.
[Placet: 172 - Non placet: 5]

El desafío educativo y el papel de la familia en la evangelización

60. Uno de los desafíos fundamentales a los que hoy en día se enfrentan las familias es seguramente el educativo, desafío que la situación cultural actual y la gran influencia que ejercen los medios hacen más arduo y complejo. Hay que tener en la debida consideración las exigencias y las expectativas de unas familias capaces de ser, en su vida diaria, lugares de crecimiento, de transmisión concreta y esencial de las virtudes que forjan la existencia. Ello implica que los padres puedan escoger libremente el tipo de educación a impartir a sus hijos, de acuerdo con sus propias convicciones. [Placet: 174 - Non placet: 4]

61. La Iglesia desempeña un papel muy valioso de apoyo a las familias, partiendo de la iniciación cristiana, mediante unas comunidades acogedoras. A ella se le pide, hoy aún más que ayer, tanto en situaciones complejas como en las ordinarias, que apoye a los padres en su labor educativa, acompañando a niños, muchachos y jóvenes en su crecimiento mediante itinerarios personalizados capaces de introducirlos en el sentido pleno de la vida y de suscitar en ellos decisiones y responsabilidades vividas a la luz del Evangelio. María, con su ternura, misericordia y sensibilidad maternal, puede alimentar el hambre de humanidad y de vida, y es invocada a este respecto por las familias y por el pueblo cristiano. La pastoral y una devoción mariana constituyen un punto de partida oportuno para anunciar el Evangelio de la familia. [Placet: 178 - Non placet: 1]

62. Las reflexiones aquí propuestas, fruto de una labor sinodal llevada a cabo con gran libertad y con un estilo de escucha recíproca, pretenden plantear cuestiones e indicar perspectivas que habrán de madurarse y precisarse mediante la reflexión de las Iglesias locales en el año que nos separa de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, prevista para octubre de 2015 y dedicada a la vocación y misión de la familia en la Iglesia en el mundo contemporáneo. No se trata de decisiones ya tomadas ni de perspectivas fáciles. Con todo, el camino colegial de los obispos y la implicación de todo el Pueblo de Dios bajo la acción del Espíritu Santo, con la mirada puesta en el modelo de la Sagrada Familia, podrán guiarnos al encuentro de sendas de verdad y de misericordia para todos. Este es el auspicio que, desde el principio de nuestros trabajos, el Papa Francisco nos ha expresado, invitándonos a la valentía de la fe y a la acogida humilde y honrada de la verdad en la caridad.
[Placet: 169 - Non placet: 8]



(Original italiano procedente del archivo informático de la Santa Sede; traducción de 
ECCLESIA)

(No es la palabra final, falta el Sínodo ordinario que será en Oct. de 2015; José Sánchez)